La tragedia de Martha (Rape history en desarrollo)


 



Capítulo 1. Les presento a Martha

Martha Liliana Quiroz López, una linda chica Venezolana de unos 30 años, su Piel es trigüeña tostada por el sol, La naturaleza le dio un 1,68 m de hermoso cuerpo de complexión ligeramente atlética. De cabello castaño, largo, ligeramente ondulado. Sus ojos cafés ligeramente alargados, vivaces, y labios ligeramente carnosos.
Su cuerpo esta adornado con unas deliciosas tetas naturales copa C, firmes y tersas, con pezones medianos color café, que todos cuanto la ven quisieran tener entre sus manos. Sus piernas torneadas terminan en un par de nalgas medianas, tensas por el ejercicio que sonarían rico al momento de darle unas nalgadas.
Martha viene de una familia grande, criada a la antigua, con valores muy conservadores a su edad aún se mantiene virgen, y un único hombre en toda su vida ha probado sus labios. A pesar de ser de carácter serio y conservador es una chica honesta y de personalidad alegre, que causa contraste entre su ser y actuar.
Martha viste acorde a su forma de ser, Jeans ajustados con blusas tipo universitaria, que a pesar de no ser muy ajustadas dejan ver sus grandes y jugosas tetas, dándole permiso a la imaginación. Debajo de su ropa una ligera muestra de perversión, diminutos hilos dentales con banda de encaje abundan en su cajón y se meten entre sus nalgas, Sus brasieres perfectamente ajustados a su delicioso pecho resaltan aún más su forma.
Martha estudio en la universidad de Carabobo en Valencia, donde más de uno deseaba sus encantos, queriendo manchar sin éxito su virgen cuerpo, se graduó con esfuerzo entre cuidar a sus hermanos y las clases más las labores del hogar que su madre le encargaba, pues es la mayor de los hermanos y su familia es de origen humilde. Ahora trabaja como ingeniero en una empresa contratista, es esforzada y siempre trata de ser responsable y dedicada.

A si es Martha una chica linda, natural, con fuertes convicciones y un maravilloso y deseable cuerpo, virgen y algo inocente.

Capítulo 2. Un día normal
Lunes en la mañana, el despertador suena inclemente a las 5:30 am, Martha envuelta es sus sabanas lo escucha sin mucho ánimo de levantarse, una mano pesadamente apaga la alarma y lentamente se incorpora sobre su cama. Al caer la sabana deja ver su pecho cubierto por una ligera blusa rosada de algodón que cae ligeramente sobre sus pezones, acompañada de un diminuto short rosa que hace juego.
Con mucha flojera lleva su cuerpo somnoliento, hacia el baño se mira al espejo mientras se lava, y el diminuto short cae al suelo y acto seguido la suave blusa, dejando su divino cuerpo al descubierto, una visión que muchos desearían tener. Acto seguido Martha abre el agua caliente de la regadera y despacio entra a la ducha donde el agua recorre cada rincón, cada hendidura de su cuerpo. Sus manos con el gel de baño con fragancia a flores recorre sedosamente su cuerpo, sus senos, sus pezones, bajando por su torso, recorriendo su cintura y llegando a su vagina, donde sus dedos traviesamente tropiezan con sus labios y su clítoris acariciándolos, ella se detiene allí y lo disfruta, pero la culpa no la deja continuar y termina abruptamente, termina la ducha y rápidamente se envuelve en su toalla caminando directamente hasta su habitación.
Allí se para frente a su cómoda, abre el primer cajón y toma un pequeño hilo dental negro con banda de encajes semi transparente, y lo desliza entre sus piernas hasta su cintura ajustándolo entre sus ricas nalgas. Un brasiere negro de encaje que hace juego, cubre sus ricas tetas duras por el frio de la mañana. Una falda gris ajustada, ligeramente sobre las rodillas, con una blusa negra de hombros descubiertos con un adorno de faralao en el centro y una chaqueta contra de color gris azulado completan el look formal para hoy.
Ajusta sus zapatos de tacón ancho y se dirige a la peinadora, donde es seca el cabello y se maquilla con tonos claros, terminando con un lápiz labial color rosa claro, adecuado a la inocencia de sus labios, sin saber que hoy no quedara ni el más mínimo rastro de ella.
6:30 am, ya se hace tarde para salir, sale del cuarto y rápidamente en la cocina toma una galleta para el desayuno, su bolso y sale a tomar el autobús. Tras unos minutos el autobús se detiene, atestado de gente como siempre y con algo de esfuerzo logra subir. A pesar de su actitud seria y ropa profesional sus atributos no pasan desapercibidos y como tantas otras veces tiene que lidiar con los abusos del bus, un hombre cualquiera aprovecha la oportunidad para agarrarle el culo, otro más adelante le recuesta y le frota su miembro en el trasero, y al reclamarle solo obtiene un descarado “Si no te gusta te bajas mi amor…”
Haciendo lo que puede para evitar el abuso, finalmente llega a su parada y rápidamente llega al edificio de oficinas en el centro en donde trabaja, donde la espera un largo dia de reuniones y presentaciones.
El dia de hoy parece que no va a terminar, su jefe le asigna la preparación de unos planos urgentes y sin darse cuenta la noche la atrapa en la oficina, Martha esta tan concentrada que no pudo notar que ya se había quedado sola en la oficina y que la oscuridad se había apoderado del dia. Mira el reloj: ¡8:26 de la noche! -“¡Se me hizo muy tarde! ¿Ahora que hago? a esta hora ya no hay buses”- Pensó preocupada.
Apurada y nerviosa apago la computadora, y dio una última mirada a las oficinas con la inútil esperanza de que aun quedara alguien quien pudiera sacarla del apuro, desafortunadamente para ella no había un alma en la oficina. Baja rápidamente las escaleras, ya el ascensor no está funcionando, y al salir del edificio se enfrenta con la ciudad a oscuras, la noche le aguarda una desafortunada sorpresa.

Capítulo 3. Sorpresa nocturna

Nerviosa y asustada Martha, se encuentra parada frente al edificio de oficinas sin saber que hacer detrás de ella de pronto el vigilante baja la Santa Maria, cerrando el edificio haciéndola sentir aún más desprotegida, la aparente soledad de la calle la anima a abrir su bolso y buscar su celular… Sin batería, aparece un aviso en la pantalla del traicionero teléfono. Asustada y aparentemente sin otra opción decide tomar una arriesgada decisión: caminar hasta las afueras del centro para tomar el bus que sale de la terminal, un trayecto peligroso y solitaria a estas horas de la noche sobre todo para una mujer con ese cuerpecito delicioso.
Toma una respiración profunda tratando de apagar el miedo, abraza su bolso y comienza a caminar rápidamente, el sonido de sus tacones retumba en la soledad de la calle, su corazón se agita y comienza a caminar más rápido, sin saber aún las terribles consecuencias que tendrá su decisión.
Desde hace meses Martha está siendo observada sin darse cuenta, cada uno de sus movimientos, sus entradas y salidas están cronometradas, se ha convertido en una presa, deseada por su cuerpo divino, planes siniestros se han orquestado a su alrededor con ella como protagonista de una obra que ni en sus pesadillas se ha imaginado. El plan está listo, la presa está sola e indefensa, y su pequeño descuido ha levantado el telón para la obra.
De pronto el sonido de sus pasos no es lo único que Martha escucha, el motor de un Auto irrumpe en la noche, un Auto a sus espaldas, Voltea y lo confirma una camioneta Negra se acerca a baja velocidad por la calle, sin luces encendidas, un presentimiento comienza inundar su mente.
Con el corazón acelerado, Martha apura el paso, caminando tan rápido como sus tacones se lo permiten, su respiración se agita, su boca se seca y la adrenalina en su cuerpo comienza a subir, sin siquiera tener que pensarlo sabe que algo está mal, el miedo se apodera de su cuerpo y de su mente.
Alterada, voltea nuevamente esperando que la camioneta ya no esté allí, pero no, está más cerca aun, desesperada comienza a correr torpemente en sus tacones, ni un alma a quien pedirle ayuda, ni una luz donde refugiarse. Comienza a respirar con dificultad, entre cortado, su mente y su juicio se nubla por el miedo.
La camioneta acelera, Martha corre más rápido, ya está a su lado, ya no hay escape,  se estaciona un poco más adelante, Martha se detiene y por un momento se paraliza, se abren las puertas traseras y dos figuras masculinas, bajan del vehículo, Martha reacciona, da la vuelta y comienza a correr tan rápido como puede, En segundos una mano la toma del brazo izquierdo, un violento tiron la desequilibra y la obliga a detenerse, ahora dos brazos la rodean completamente imposibilitándole usar los suyos, Inconscientemente dobla las piernas y deja caer el peso de su cuerpo y forcejea intentado escapar, la adrenalina y el miedo le dan la fuerza para luchar, inútilmente, un envión hacia arriba la separa del suelo, Comienza a gritar y enseguida una mano sofoca sus gritos y un segundo hombre la toma de las piernas levantándola como un saco del suelo.
Martha lucha aun, contornea su cuerpo y sus piernas como un animal desesperado, lucha con todas sus fuerzas, insuficientes contra sus dos captores que con rapidez y facilidad la llevan y la arrojan como un costal en el asiento trasero de la camioneta. El primer acto de la pesadilla acaba de comenzar

Capítulo 4. Primer Asalto: El asiento Trasero
Las puertas se cierran, el motor se enciende y la camioneta arranca sin rumbo conocido para Martha, asustada, fuera de si comienza a gritar con todas sus fuerzas “AUXILIO!!! AYUDA!!! SUELTENME!!!” Un golpe con el dorso de la mano junto con las palabras “!Callate Puta!” “Nadie va a venir a salvarte” la sacan violentamente del frenesí, causándole dolor, ella con sus ojos abiertos de par en par muestra del miedo y las manos cubriéndose la mejilla donde acaba de recibir el contundente golpe, comienza a llorar, y entre sollozos con la respiración quebrada intenta darle sentido a todo lo que está pasando “¿Por favor que quieren de mí? ¿A dónde me llevan? ¿Por qué? ¿Por qué me hacen esto?” Sin mediar palabra un violento tiron del cabello la hace doblar el cuello dejando expuesta su garganta cortándole el habla, su cara se encuentra al lado de la cara de uno de los hombres quien le susurra al oído unas palabras que la llenan de pavor “Te vamos a violar tan duro que no vas a parar de llorar nunca, ¿Por qué? Porque me gustan estas tetas” Y enseguida la mano de aquel hombre le manoseaba los senos bruscamente, tomo su seno derecho y lo apretó con fuerza, causándole tanto dolor que la hizo gritar “AHHHH!!!” Y su llanto se hizo mas profundo.
Sacudiendo su cabeza el hombre la empujo liberándola, con la voz quebrada y temblorosa, avergonzada y con miedo Martha comienza a rogar “¡Por favor no, no me hagan daño, se los ruego, suéltenme por favor!” Entonces una risa se escucha a su lado “ JA JA JA, vamos a darte una buena razón para que te vayas acostumbrando a llorar puta, Y como te gusta tanto usar esa boca vamos a darle un buen uso”
Martha comienza a temblar incontrolablemente, y sin tiempo de asimilar lo que aquel hombre acaba de decir el hombre a su derecha baja se desabotona el pantalón y expone su miembro erecto, en un segundo, la toma nuevamente del cabello cerca de la base de la nuca, ¡NOOOO! –Grita Martha–  y en un movimiento repentino su cara se encuentra en contacto con el pene descubierto de aquel sujeto, quien con risa burlona lo bate contra su mejilla.
Martha con asco cierra los ojos e intenta voltear su rostro, mientras escucha “No te gusta perra, que carita tan linda tienes”  El hombre manipula su cabeza y tomando su miembro con su mano derecha coloca la punta contra sus labios. Martha, aprieta la mandibula y trata incesantemente de separar sus labios de aquella cosa, mientras el hombre la obliga a permanecer allí.
Martha intenta con desesperación y asco separarse, usando sus brazos y sus manos intenta separarse y sacudiendo su cabeza aquel hombre le dice “’¡Abre la boca putica!” el hombre a su izquierda la obliga a apartar los brazos doblándoselos forzadamente hacia atrás, le quita el blazer gris a la fuerza y en un movimiento le abre la blusa negra arrancando los botones dejando sus tetas expuestas, solo cubiertas por el brasiere de encaje negro. Martha se cohíbe de gritar ante aquella agresión, está luchando por no abrir su boca, pero entonces una mano fría se cuela debajo de su brasiere, manoseando directamente su seno izquierdo, y la voz del hombre que la desvistió le grita “¡Ya te vamos a hacer abrir esa boca perra!” y un dolor agudo le atravesó el pecho, aquel hombre le apretaba el seno con mucha fuerza y con el índice y el pulgar le pellizcaba el pezón, mientras le decía “¡Que ricas estas tetas!”
Martha no aguanto más el dolor, un grito desde su alma atravesó su garganta y la hizo abrir la boca contra su voluntad, las lagrimas en su rostro se engrosaron una vez mas, sin darle tiempo apenas, el hombre que la tenia dominada por el cabello empujo su rostro contra el introduciéndole el pene hasta el fondo de su garganta. Alli la mantuvo y ahora las lagrimas de Martha son una amarga mezcla de dolor, miedo, humillación, el asco y las nauseas que le hacia sentir el pene de aquel hombre en la garganta.
Tras unos segundos Martha comienza a sentirse asfixiada, su nariz congestionada por el llanto y el pene atravesado en su garganta le cortan la respiración, Las arcadas por las nauseas comienzan a aparecer e intenta desesperadamente sacar aquello de su boca, inútilmente. Solo un balbuceo descontrolada sale de su garganta ¡UUUGNHH  UGNNNGH UGHHHH! Casi al punto de desmayarse aquel hombre saca su pene de su boca, Martha toma aire y tose descontroladamente, y nuevamente el hombre la vuelve a obligar a abrir la boca lastimándole el seno, y forzándola, esta vez con mas fuerza, aquel hombre toma su cabeza con ambas manos y con fuertes enviones la obliga a subir y bajar con el pene en su boca, estrellando su rostro contra su abdomen y golpeando el fondo de su garganta.
Cuanta humillación para esos labios inocentes! El delicado lápiz labial es borrado por completo por la vergüenza barnizando el pene que la viola por su dulce boca, el trauma y la humillación apenas comienza y esta a punto de volverse peor. Los insultos y las risas de aquellos hombres la atraviesan como cuchillos, pensó en morder el miembro de aquel hombre pero el miedo y el dolor que le inflingen en su pecho la paraliza ante la idea de una tortura peor si lo hace, el asco y las nauseas se intensifican tras cada embestida y el dolor que siente en su alma es aun peor.
¡Chúpalo perra! ¡Que rica tienes esa boca! ¡Mama perra, mama hasta el fondo! ¡Quiero que te lo tragues todo!  Martha no tenía idea de que significaba esa última parte,  la violencia y la velocidad con la que aquel hombre estrellaba su rostro contra si, y el ritmo de las embestidas contra su garganta se intensifico a un nivel demencias, su cabeza era tratada sin la mas minima consideración de su dolor, la visión se le distorsionaba, el dolor comenzó a extenderese a su cuello por el maltrato una y otra vez la embestia sin compasión.
Abruptamente el vaivén ceso, con el pene en lo mas profundo de su garganta, y su rostro apretado fuertemente contra la pelvis de aquel hombre, en menos de un segundo sintió una contracción de aquel pene contra su garganta y enseguida la sensación mas terrible, asquerosa y desagradable de su vida se apodero de ella, un liquido caliente, espeso, pegajoso y de mal sabor salía del pene de aquel hombre, regándose por  su boca y bajando por su garganta.
“¡uffff Que rica perra! ¡Toma Leche!!!”  Escuchaba, Martha en estado de shock, sus sentidos estaban nublados y la voz de los hombre se escuchaba como un eco lejano esta experiencia la marco emocionalmente para siempre, su cuerpo luchaba para expulsar aquel liquido de su boca y su garganta, mientras continuaba aun fluyendo de aquel pene, el hombre comenzó a saca su verga de su boca y doblando el cuello de Martha obligándola a mirarlo le dijo “¡Saborealo puta, quiero que lo mantengas en la boca, si lo botas o te lo tragas te matamos!” la maldad y la saña de aquel hombre eran evidentes, Martha no podía creer aquello, su cuerpo la quería obligar a toser, pero un frio metal se apoyaba en su garganta empuñado por el hombre que manoseaba sus senos.
Las lágrimas brotaban profusamente de sus ojos, el hombre que la violo saco su celular del bolsillo y comenzó a grabarla mientras le daba instrucciones,
A ver abre la boca…. Eeeesooo perra,
Ahora quiero que muevas la lengua, menea la leche, asi….. asi… eeeeso,
La tomo por las mejillas y batio su cabeza como si fuese un vaso, Pero la orden más dura y más humillante fue la que siguió, hasta hoy no logra olvidar la horrible sensación.
¡Ahora trágatelo todo…. Despacio!
El semen asqueroso de aquel hombre inundaba su boca, ahora podía sentir claramente como ese líquido tibio y asqueroso comenzaba a descender por su garganta, provocándole nauseas, sentía como la ensuciaba por dentro, una mancha que nunca mas podría limpiar, sentía el calor que la quemaba mientras le atravesaba el esófago hasta depositarse en su estómago.
Aquel hombre finalmente libero su cabeza, enseguida Martha comenzó a toser sin control, su cuerpo intentaba vomitar, expulsar aquella asquerosidad, tras unos minutos de tos intensa, su cuerpo se rinde y la tos imperiosa da lugar a un llanto profundo de vergüenza y humillación, sus manos cubrían su rostro mientras se preguntaba “¡¿Qué es esto?! ¿Cómo pudiste hacer algo tan asqueroso y degradante? ¡Esta sucia, eres sucia! ¡Prefiero estar muerta!”
Martha no había terminado de asimilar todo lo que sucedió cuando una voz a su izquierda dijo
“Mi turno…” Los ojos de Martha se abrieron de par en par y sin control comenzó a temblar, gritando con voz quebrada “No…. No… No mas, nooo… no por favor” acto seguido el otro hombre con su pene afuera aún más grande que el anterior, la tomo por las mejillas con mucha fuerza con la mano derecha, con la izquierda le arranco el brasiere dejando sus tetas desnudas, y le dijo con una mirada de odio en los ojos “Conmigo no va a ser tan suave OK” le manoseo tetas con la mano izquierda lastimándola, y haciéndola gritar con sus mejillas atrapadas, luego coloco su mano por encima y atrás de su cráneo y la obligo a recibir su pene en su boca mientras ella lloraba con muchísimo dolor. Lo que le hizo fue indescriptible mientras con su mano izquierda la forzaba a introducir su pene mas alla de su garganta su mano derecha estrujaba sus senos por placer, dándoles fuertes palmadas, y apretándolos. Usaba su pene para asfixiarla, hasta el punto en casi hacerla desmayar, y cuando finalmente la dejaba respirar, apenas tomaba aire le propinaba una cachetada en el rostro, la escupía y enseguida le introducía el pene hasta el fondo de la garganta.  Lo peor fue lo siguiente…
Luego de varias embestidas violentas, el hombre metio su pene mas profundo que antes atravesando su garganta, y le dijo… “¿Tienes sed?” y al instante comenzó a dejar fluir su sucio orine directamente dentro de su garganta, ahogándola, Martha se desesperó como nunca, su cuerpo comenzó a moverse sin control Horrorizada, sin poder hacer nada, solo se escuchaban los sonidos que salían de su garganta llena de orine “UUUNGNNN……UUUUGNNHHHHHHH!!!!!!” Cen
Todo fue mas horrible esta segunda vez no solo la humillación, no era solo el deseo de violarla lo que movía a este hombre, era un brutal deseo de humillarla, de lastimarla, de hacerle mucho daño…
Después de esta horrible experiencia, el hombre la tomo del cabello, no como el otro para controlar su cabeza, desde la base, este lo tomo como a una cuarta de la raíz, y con una violencia incomparable le halaba el cabello en enviones tan fuertes que movían su cráneo, haciéndola subir de un jalon y bajar con un golpe, como si su cabeza fuese un balón de basket, asi continuo hasta el momento del climax, cuando todo fue frenético.
La fuerza y la velocidad con que el hombre la violaba por la boca y la forzaba a subir y bajar fue tal que hebras de su cabello le quedaban en la mano, su garganta quedo adolorida y dañada, cada vez con mas velocidad y fuerza pensó que su cuello se iba a romper….Martha estaba al borde de perder el sentido, cuando finalmente el hombre le saco el pene de la boca, le torcio el cuello sobre su regazo y sin mediar palabra derramo su semen sobre el rostro de Martha,
Martha volvió en si al sentir nuevamente el calor del semen, sus ojos y boca cerradas intentando que no tocara sus labios, dejaban salir grandes lagrimas de dolor, mientras el caliente y pegajoso liquido se deslizaba sobre sus mejilas, su frente, bajando hacia sus labios, de pronto un envión la levanto y la puso en posición para recibir una segunda carga, del hombre que la violo primero, mientras el segundo le decía…. “Me encanta como te ves cubierta de leche puta, te gusta…Porque así te vamos a cubrir completica!” y luego con la maldad que lo caracterizaba la tomo de la mano y con su propia mano rego el semen que se deslizaba por su rostro por cada parte de el  para finalmente obligarla a chuparse los dedos llenos del asqueroso líquido.
Finalmente la soltaron, Martha estaba en shock, con mucho dolor, en su garganta, su cabeza, su cuello, su rostro, sus senos, pero sobre todo  humillada, avergonzada, asustada y frustrada, impotente, con deseos de desaparecer del planeta y con cicatrices profundas que jamas podrán borrarse… La camioneta siguió su curso, de un golpe contundente en la nuca Martha perdió el sentido por el resto del viaje que apenas comienza.

 

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